Dr. Fernando Pinto L.
Departamento de Pediatría y Cirugía Infantil, Campus Centro, Facultad de Medicina, Universidad de Chile, Hospital Clínico San Borja Arriarán

Antecedentes históricos
En 1956 Leksell(1) describe la utilidad de la ultrasonografía Modo-A para detectar la posición de las estructuras de la línea media cerebral y sus alteraciones en dilatación ventricular, masas y colecciones extra-axiales.

La primera publicación con ultrasonografía Modo-B corresponde a Vleiger(2) en 1963. En 1965 Makow y Real(3) mejoran la resolución de la imagen. Luego, en 1966, Brinker y Taveras(4) utilizan un transductor lineal de contacto directo. En 1974 Kossoff(5), con equipos más moder-nos publica el primer "Atlas de Ultrasonografía Cerebral", en cortes axiales, con transductor lineal. El desarrollo de la tomografía axial computada, en esa época, con mejor resolución de las imágenes cerebrales, frenó el desarrollo de la Neurosonología durante algunos años.
Sólo en 1979, cuando se masifican los transductores sectoriales y se puede visualizar el cerebro a través de la fontanela anterior, con mejor resolución, con equipos de mayor tecnología, la Neurosonología comienza a incorporarse como una técnica neurodiagnóstica relevante, no invasiva y realizable al paciente críticamente enfermo sin los riesgos del traslado.
A partir de entonces la literatura se inunda de publicaciones de Skolnik, Morgan, Johnoson, Dewbury, Silverboard, Bejar, Babcock, Edwards, por mencionar sólo a algunos de los pioneros en este campo.
En la década de los 80 la técnica comienza a masificarse en todo el mundo, gracias a la disponibilidad de equipos más avanzados, más baratos, más portátiles y con trans-ductores multipropósito, adaptables a todas las subespecialidades. En forma secuencial, gracias al desarrollo de la computación, aparece el Doppler-duplex, el histograma, los transductores Intervencionistas, el color en los vasos, algunos agentes de contraste (en etapa experimental), la memoria de varias imágenes congeladas y finalmente la ultrasonografía tridimensional, en los últimos equipos del mercado próximos a aparecer.
También, en la misma década, comienzan a debutar sociedades científicas de "Ultrasonografía en Medicina y Biología" en la mayoría de los países, incluyendo a Latinoamérica, con la realización de importantes congresos mundiales y locales.
En los transductores sectoriales y se puede visualizar el cerebro a través de la fontanela anterior, con mejor resolución, con equipos de mayor tecnología, la Neurosonología comienza a incorporarse como una técnica neurodiagnóstica relevante, no invasiva y realizable al paciente críticamente enfermo sin los riesgos del traslado.
A partir de entonces la literatura se inunda de publicaciones de Skolnik, Morgan, Johnoson, Dewbury, Silverboard, Bejar, Babcock, Edwards, por mencionar sólo a algunos de los pioneros en este campo.
En la década de los 80 la técnica comienza a masificarse en todo el mundo, gracias a la disponibilidad de equipos más avanzados, más baratos, más portátiles y con trans-ductores multipropósito, adaptables a todas las subespecialidades. En forma secuencial, gracias al desarrollo de la computación, aparece el Doppler-duplex, el histograma, los transductores Intervencionistas, el color en los vasos, algunos agentes de contraste (en etapa experimental), la memoria de varias imágenes congeladas y finalmente la ultrasonografía tridimensional, en los últimos equipos del mercado próximos a aparecer.
También, en la misma década, comienzan a debutar sociedades científicas de "Ultrasonografía en Medicina y Biología" en la mayoría de los países, incluyendo a Latinoamérica, con la realización de importantes congresos mundiales y locales



Corte axial de cerebro en un feto de 34 semanas de gestación demostrando un meningocele occipital (o) comunicado a fosa posterior (f) y cierta dilatación de ventrículos laterales (l).


Corte parasagital derecho, transfontanelar, en un lactante de 5 meses, que a los 3 meses presentará una meningitis neidiococica. Se aprecia una importante atrofia cerebral, predominantemente de sustancia blanca, con dilatación de los ventrículos, especialmente a nivel de los cuernos frontales (f), con menor compromiso de los atriae y cuernos temporales, tálamo (t).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 








 


Pinto F. Utilidad de la neurosonología en nuestros días. Rev Chil Ultrasonog 2001; 4: 16-26.